Francia fue es y será la cuna de grandes artistas e innovadores, aunque la actualidad política y económica y sociocultural de este país no le permita desarrollarse a la nueva ola juvenil que intenta plasmar el arte desde diferentes puntos de vista. El caso del francés Louis Danjou, de 27 años es uno de ellos, ya que llegó a la Argentina con el sueño de poder expresar su talento en arte y pintura de murales callejeros y de exposición dado que en su país se le cerraron las puertas para poder desarrollar su actividad. Reside en Argentina desde 2007 y luego de haber vivido en Núñez, Barracas y San Telmo, decidió instalarse en Quilmes con su novia Flavia para dedicarse de lleno a pintar murales en las calles y a formar parte de diversos proyectos para embellecer la ciudad y algunas instituciones, aunque espera ciertas oportunidades para que se amplíe ese abanico artístico de los dibujos y obras.
Dónde están
En Lavalle al 2900 , Moreno al 1300 y Solís al 200 y 100 se pueden ver varios de sus murales, uno de ellos co-creado con su pareja Flavia Paravisi y con los chilenos Pohyo, Gumy y el argentino Blu Shewei. Recibido de técnico en publicidad en Bélgica hace varios años, Louis decidió venir a Sudamérica, primero a Perú, después Bolivia y finalmente Argentina para “poder vivir y trabajar de un arte que viene desde la cuna, de la familia, y que en Francia está mal visto, porque a los jóvenes no les dejan pintar las paredes como artistas ni mucho menos hacer murales, está prohibido y enseguida los llevan presos porque como país es muy estricto con ciertas reglas que obligan al éxodo de jóvenes artistas”, según sus propias palabras. Danjou, cuyos trabajos se firman con el seudónimo Grolou, realiza modelos de tatuajes, tapas de discos a diferentes bandas de rock de la zona y todo tipo de murales en el municipio de Quilmes y alrededores y hace pocos meses trabajó en el Proyecto Pintá tu barrio, promovido por la comuna quilmeña para incentivar a los jóvenes al arte. Pintó varios murales en plazas, paredones, escuelas y hasta en una cárcel de menores, además de hacer tapas de discos para artistas locales.
Cómo llegó
“Me convocaron a este proyecto porque empecé pintando grandes murales en casas particulares y a vecinos a los cuales nunca les cobré ni un peso. Un conocido de mi novia Flavia nos llamó para que pintásemos murales por Quilmes y Bernal y la verdad que hicimos algo que a la gente le gustó y que quedó muy bien. Pienso que en las escuelas se debería inculcar más el arte, y de esta manera transformaríamos a la sociedad argentina porque los jóvenes tienen muchas emociones y deseos para expresar y hacer un mundo mejor. En la actualidad busco firmar un convenio con el apoyo de la municipalidad con dos marcas conocidas e importantes para que nos vuelvan a suministrar la pintura y los aerosoles para hacer nuestros murales”. “Uno de mis deseos -agregó- es que me llamen para poder pintar mas escuelas y llevar el arte hacia los más chicos, incluso a los chicos que habitualmente no tiene acceso por una cuestión económica . Fue una experiencia que me gustó, pero que no puedo financiarlo solo, necesitamos apoyo para seguir llevando el arte de los murales por la ciudad. Es mi medio de vida porque muchas de las obras que hice las pude vender al exterior y eso me llena de orgullo. Elegí Quilmes para desarrollarme porque acá hay mucha libertad para crear que en Francia o en cualquier país de Europa no existe, porque les parecen que sos extraño e inservible porque sos artista, y gracias a Dios me acostumbré a la cultura argentina porque acá tengo mi nueva familia”, contó el francés.