En diálogo con El Quilmeño, la vecina Marcela Acuña expresó: "Yo no llevo a mis nietos a ese lugar, prefiero caminar 15 o 20 cuadras para que jueguen en otra plaza. Ya casi no se ven chicos que jueguen ahí", remarcó.
Asimismo, recordó cuando, en vísperas de las vacaciones de invierno del año pasado, "el Municipio puso los juegos y los cercos, cortó el pasto y pintó el lugar". "Está muy descuidada, deberían poner más juegos, plantas y mejor iluminación", añadió Acuña.
Narcotráfico
Lo que todos los vecinos saben -y con temor comentan- es que la plaza se convirtió en el epicentro de la venta de drogas en la zona. "Hay gente que destrozó todos los juegos para que nadie pueda usar el espacio. Ahora se juntan a consumir y, al mismo tiempo, se puede ver como vienen a comprar la droga para llevársela a otros lugares", expresaron a este medio dos madres, que solían llevar a sus hijos a jugar en ese espacio verde perdido.