Con escasas ideas, poco movimiento, y especialmente carencia de eficacia, el Halcón sufrió un tropezón que deja en un manto de dudas el rendimiento con miras al arranque del campeonato oficial. Por lo pronto, el que marcó el camino del local fue Martín Lucero. El juvenil delantero, que supo a lo largo del certamen pasado reemplazar con creces la artillería pesada del uruguayo Víctor Píriz Alves cuando éste no estaba en cancha, mostró dinamismo, fue elegante en el traslado de la pelota, y se insinuó como faro en el área adversaria en las oportunidades que se le presentaron. Sin embargo, tuvo leve compañía. Cristian Milla, retornado al equipo después de un tiempo prolongado, estuvo impreciso, y el mediocampo, a su vez, no logró aceitar un funcionamiento estable.