Sin embargo, el Decano no tardó en responder. Se repuso de ese golpe e incluso de la salida rápida de Brian Sarmiento, su máxima figura, que debió retirarse al rato de empezar el choque por una lesión. Y la paridad arribó gracias a una delicadeza de Gonzalo Klusener, que tomó un rebote luego de un corner y definió de forma magistral para decretar el 1 a 1.
Lucha
En el complemento la pelea estuvo centrada en la adversidad de la tormenta. El agua no paró de caer y allí se hizo vital el esfuerzo de los volantes. En Quilmes, por caso, fue trascendental el aporte de Sebastián Romero.
Pero el que se tornó pieza imprescindible en el segundo tiempo fue el delantero Adrián Fernández, justamente el reemplazante de Sarmiento. ¿Por qué? Fue quien contó con las chances para desnivelar en el tanteador pero siempre que estuvo cerca, falló.
Así sea por los reflejos del arquero Oscar Ustari o por la propia impericia del delantero, el paraguayo no pudo gritar.
En ese sentido, el empate no se trastocó y el punto conformó a los dos. La unidad, al fin de cuentas, le permitió al dueño de casa cortar la racha negativa de tres derrotas en fila.