“Parecen los cráteres de la luna, son impresionantes los pozos que tiene la calle, en los días de lluvia se convierten en verdaderos lagos. Los numerosos automovilistas que circulan por allí tienen que ir despacio, sino corren riesgo de que los coche se les rompan, o lo peor, pueden protagonizar accidentes”, destacó, al mismo tiempo que añadió que una de las posibles causas pueden ser “el material que colocan y el transporte pesado -los camiones- que salen del Parque Industrial de Quilmes. A esto también hay que sumarle las numerosas líneas de colectivos como la 247, 373 y 178. En cambio, otra línea tuvo que cambiar el recorrido por este problema y no sufrir inconvenientes”.