El réferi comentó la risueña forma en la que llegó a jugar con sus actuales compañeros. "Me trajo un pibe que es bastante calentón. Vine un día que era amistoso, el muchacho vino seis partidos y después se enojó y se fue. Yo seguí porque ves gente conocida, chicos que me tocó dirigir y te distendés", expresó.
En ese sentido, contó que continuó yendo para distraerse. "Soy del Barrio el Vidrio y ellos del Barrio Luz, pero los fui conociendo y cada vez que no dirijo me gusta venir", resaltó, a la vez que se refirió a las circunstancias del partido: "Cuando jugamos nos insultamos, pero queda ahí. Yo hablo mucho, me dicen que los desconcentro. Cuando termina y estamos en el vestuario ya está todo diez puntos".
Con respecto a sus características dentro del campo, Stoklas precisó que "soy bruto, de ir al roce". "Como juego de 5 me gusta meter la patita. Igualmente me tengo que cuidar porque ya hace 17 años que soy profesional", remarcó.
Y explicó que su relación con los jueces no es especial, aunque sabe cómo encararlos por su experiencia propia. "Me sacan tarjeta cuando es necesario y termino por la cornisa siempre. A veces me hablan un poquito y yo a ellos, pero vienen a trabajar como todos. Hay que respetarlos", señaló. Al mismo tiempo, manifestó que terminados los 90 minutos a veces corrige a sus colegas de forma constructiva: "Por ahí les marco alguna cuestión cuando termina porque no tienen una capacitación como la he tenido yo y algunas cosas no las saben. Igualmente, siempre con respeto".
Habituado al insulto
El árbitro habló también de su labor diaria, dirigiendo a jugadores de nivel profesional y remarcó que "estamos acostumbrados y preparados para los insultos". "Cuando es a puertas cerradas o no hay público extrañamos eso porque es parte del juego y del folklore", sentenció. E insistió sobre el tema. "El que dice que fue a una cancha y no puteó al juez, miente. Nadie le cree porque vos pagás la entrada y dentro de eso están los insultos para nosotros", aseguró, entre risas.
Asimismo, sostuvo que las cosas que le dicen no son livianas: "Te gritan ladrón, delincuente y más como está todo hoy. Por cualquier cosa ya te tiran a herir. A veces nos equivocamos y no tenemos vuelta atrás". Por eso, subrayó que "lo importante es tratar de equivocarnos en cosas chicas". "Tenemos un margen de error en un lateral o una falta de mitad de cancha, pero hay que estar con los ojos bien abiertos en las áreas", remarcó.