Sin embargo, con el correr de los días y las ideas y vueltas en torno a su indefinición, otra vertiente se vislumbró y ahora la historia está escrita.
¿Y entonces? En declaraciones a radio La Red, Caruso fue certero: "Siento que me boludearon". La bronca se hace elocuente y más si se analiza el itinerario de una semana en la que desde todos los costados lo perfilaban como el hombre que se iba a sentar en banco de suplentes en el campeonato venidero.
Pero no fue así. Falcioni entró en escena, estableció sus parámetros y, junto al cuerpo técnico que lo acompaña, concretó su llegada. De esa manera, en Quilmes ya respiran tranquilos, pues saben quién comandará a la plantilla en la vuelta a los entrenamientos el 5 de enero, cuando se inicie la pretemporada en el Estadio Centenario.
Largo aliento
En el otro costado, Caruso Lombardi tuvo sus argumentos y los expuso, ya que resaltó el inconveniente que se afirmó desde su salida en junio pasado, en lo que significó su segundo paso por el Cervecero: la deuda. "Es vergonzoso porque me deben plata", aclaró, poniendo en la palestra un tire y afloje que, incluso, se observó en los días pasados cuando la propia dirigencia acercó una oferta al protagonista para saldar esa dificultad, algo que finalmente no aceptó y que obstaculizó el allanado camino para que se calce el buzo de entrenador por tercera vez.
En torno a Falcioni, lo concreto es que firma su contrato con la entidad por 18 meses, y su vínculo vencerá en 2016.
Previo a recalar en Quilmes estuvo en Universidad Católica de Chile, mientras que su última participación en Argentina data de All Boys. En estos dos clubes tuvo un flojo desempeño. Sin embargo, cuenta con pergaminos para dar vuelta esa historia: fue campeón con Boca y también con Banfield, algo que pretende repetir en la región, ahora con la camiseta cervecera.