Las viviendas más afectadas se encuentran en el radio que va desde Zapiola hasta Montevideo, entre 168 y 163, un sector lindero al arroyo Las Piedras. Quienes habitan allí ya no saben qué hacer para que la humedad no brote del piso y trepe por las paredes. Los gastos de albañilería, según cuentan, son en vano. Así lo consideró Ilda Bois, una vecina de la calle 165 y Comandante Franco que ya probó de todo para tapar los "manchones" de agua.
"En las paredes de la pieza tuve que poner dos metros de revestimiento con placas de yeso. En el living coloqué machimbre. Son todos parches para que no se vea la humedad que sube", describió Bois. Asimismo, sostuvo "no se puede dejar nada en el piso porque se arruina". "En el garaje levanté hasta tres metros los estantes en los que tengo cajas para guardar cosas. Los muebles también tienen que quedar separados del suelo", agregó.
En ese contexto, Ilda Bois explicó que "los vecinos le reclamamos a la Municipalidad para que se encargue de solucionar el problema de las bombas rotas y robadas".
"No se puede más, le tenemos que poner kerosene a las paredes y, así y todo, la humedad avanza y destruye. A mi vecino se derrumbó el frente de la casa. Necesitamos una solución urgente", enfatizó la vecina de La Cañada en diálogo con El Quilmeño.