El delincuente, de 31 años, era el último miembro que quedaba libre de esta peligrosa organización. De acuerdo a los investigadores, era uno de los "reclutadores" de la banda.
Los Rompehuesos son responsables de varias estafas cometidas desde el año 2008, fecha desde la cual sus integrantes reclutaban a indigentes a los que les fracturaban huesos -en especial los de los brazos- con un palo envuelto en goma y, posteriormente, se presentaban ante las aseguradoras de los supuestos automovilistas que habían ocasionado los accidentes.
Los detectives descubrieron que quienes sufrían las lesiones recibían magras sumas de dinero que -aproximadamente- rondaban los 400 pesos, mientras que los abogados que los patrocinaban percibían sumas que rondaba en los 35 mil pesos más honorarios.
Luego, los indigentes eran amenazados tras los supuestos siniestros a fin de que no denunciaran las estafas. Por otra parte, se estableció que los delincuentes reclutaban, también, a personas que oficiaban de testigos de los accidentes.
Todo se inició tras la denuncia de las compañías de seguros que detectaron contradicciones en las presentaciones, al mismo tiempo que se determinó que existían muchas coincidencias entre las denuncias.