Durante su recuperación, la víctima dio detalles de lo que ocurría en el bunker. Sin embargo, luego de que le dieran el alta, una integrante de la banda la volvió a captar y cayó nuevamente en las manos del Gordo Miguel. "Este sujeto se manejaba con dos mujeres, de las cuales a una le decían La Chupa. Eran las encargadas de hacer delivery de la droga y también reclutaban chicas con problemas de adicción para llevárselas a él", agregó el titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 1 de Berazategui.
Luego de un
cinematográfico operativo policial, la joven pudo ser rescatada y ahora se encuentra alojada en un refugio para mujeres. En tanto, el cabecilla de la organización, quien ya había sido condenado por venta de estupefacientes, fue detenido y afronta cargos por los delitos de
"Reducción a la Servidumbre", "Abuso Sexual", "Privación ilegítima de la libertad".
Durante el allanamiento, los efectivos secuestraron 12 envoltorios de cocaína, 128 pastillas de clonazepam marca Rivotril y otros 75 de la marca Tecepin, 34 dosis de paco, lencería de mujer y ropa erótica femenina, además de un revólver calibre 22 con numeración limada, 15 proyectiles y teléfonos celulares.
¿Protección policial?
El padre del Gordo Miguel, que vivía abajo del bunker narco de su hijo, lo denunció por venta de drogas y corrupción de menores el 15 de octubre pasado, en la Comisaría 4ª de San Francisco Solano. Sin embargo, la denuncia fue "desestimada" y no se investigó nada.
El 22 del mismo mes, el peligroso narco
se tiroteó en la calle con otros delincuentes. Ese día, un patrullero llegó al lugar, ingresó al aguantadero de Miguel y los vecinos creyeron que se lo llevarían detenido. Pero los efectivos salieron del lugar y se fueron como si nada. Por eso, se sospecha que trabajaba con protección de la Policía de la zona.