AMARGURA: Un sabor amargo dejó el agónico empate de Arsenal en el vestuario de Quilmes, a tal punto que el entrenador Ricardo Caruso Lombardi se dirigió rápido hacia el ómnibus sin hacer declaraciones. El técnico le pidió al chofer que le abriera la puerta y se sentó a meditar en un asiento. Luego trascendió que no había hecho ningún comentario antes de adoptar esa actitud. VOCES: Los que hablaron fueron los jugadores, que hicieron una fuerte autocrítica. Como el creativo Miguel Caneo, quien dijo que “cometiendo estos errores (por el del último gol, el del 2-2 en tiempo de descuento), perdemos la categoría”. Luego se explayó: “Teníamos todo para ganar el partido, pero cometimos un error infantil y así terminamos empatando el partido. Jugamos un buen primer tiempo y aunque en el segundo se nos vinieron, igual creamos situaciones y debimos ganarlo. Pero a esta altura errores como estos no se pueden cometer y nosotros volvimos a hacerlo”. Y siguió: “Faltaban tres minutos y no se puede defender una pelota como lo hicimos. Nos cuesta tanto ganar tres puntos. Esta vez los teníamos y los dejamos escapar”. Cuando se le preguntó por el enojo de Caruso, comentó: “¿Y qué nos va a decir...? Cometimos un error grosero y dejamos escapar dos puntos importantes. Hay mucha bronca porque no nos podemos equivocar así”. En tanto, el delantero Diego Torres, comentó: “Nos vamos muy amargados porque hicimos todo para quedarnos con el triunfo, lo estábamos logrando, cometimos un error que no podíamos tener y nos terminaron empatando un partido que no merecían. Por eso estamos en la situación que estamos, por cometer errores que no podemos cometer”. LIO GORDO: Un enfrentamiento entre las barras de Arsenal y Quilmes, al término del partido que sus equipos empataron en Sarandí, dejó como saldo varios autos y casas rotas, aunque no hubo detenidos ni heridos. El cruce se originó apenas finalizado el encuentro (2-2, por la novena fecha del torneo Clausura de fútbol), cuando los hinchas de Quilmes no fueron conducidos por la avenida Madariaga, como sucede habitualmente con los visitantes, sino por la calle Estrada, que da justamente a la tribuna popular de los locales.