A su vez, precisó: "La profesora María Luisa Núñez y la museóloga Adriana Urban decidieron trabajar en un hecho no reconocido, poco visibilizado y del cual había muy poca documentación. Entonces empezaron a hacer talleres de memoria oral, buscar información en archivos y periódicos".
A partir de esta investigación iniciada en 2007, Casado indicó: que "siempre hubo un relato idílico y bucólico de Rigolleau para la comunidad. Perdura esa imagen de los años '40, '50 y '60 con el rol social de la fábrica, que también está asociada a un modelo económico y político de país".
No obstante, advirtió: "Previo a ese momento nos encontramos con otro modelo de Estado y otro modelo de gestión industrial. Rigolleau fue parte de ese conglomerado de industrias donde el trabajo, el maltrato y el abuso hacia mujeres y niños dentro de la fábrica era la moneda corriente".
"Deseamos iniciar una apertura y que otros se animen a estudiar no solamente lo que aconteció en un año determinado, sino que también analicen procesos y rastreen fuentes. Es fundamental para quienes quieran dedicarse a la investigación, ya sean novatos, investigadores o docentes que tengan ganas de estudiar lo local", comentó Núñez.
Además, señaló que una de las cosas que más las sorprendió durante el trabajo fue lo bien escondido que estuvo el acontecimiento: "Una de las cosas que más nos llamó la atención fue que de los tantos talleres de la memoria en los que hemos participado el tema de la huelga nunca apareció".
"Era como un tema tabú y mal visto, un tema difícil y aún para los descendientes era preferible no hablar de la huelga por temor a quedarse sin trabajo. Preferían olvidarlo y ocultarlo", concluyó.
La exposición temporaria "Huelga. Otra historia de Rigolleau" se encuentra conformada por un sector audiovisual sobre aquella huelga y una serie de textos que ubican al público en los orígenes del conflicto, el contexto nacional y local.