"Con frecuencia nos enteramos que matan a pibes o terminan internados por las peleas en el colegio. Por eso no lo dudé y fui a la Comisaría 9ª de Quilmes y al Concejo Deliberante, para contar lo que estaba pasando", expresó a El Quilmeño Casali.
Debido a las casi nulas respuestas que recibió, tomó la decisión de sacar a su hija del colegio Molino de los Cedros. "Tiene miedo de volver, no quiere ir más allí", expresó y, luego, agregó: "La mayor está en el último año y no quiere perder a sus amigos ni el viaje de egresados. Con ella aún no decidí qué hacer".
"Apología de la violencia"
Para Gustavo Casali, lo que ocurrió en el boliche INK de Quilmes fue "una irresponsabilidad enorme por parte de los administradores del local", ya que permitieron publicar una amenaza implícita contra su hija. Según explicó, su hija quería asistir al local nocturno pero, a raíz de lo que sucedía, él decidió que no concurra. "Estábamos el sábado en casa y comenzaron a llegarle mensajes con fotos de lo que se había publicado en la pantalla del boliche. Hay una persona en una cabina que autoriza esas publicaciones, así que es inadmisible que hagan apología de la violencia", exclamó.
Asimismo, el hombre señaló: "No tengo intenciones de que cierren el boliche. Incluso me llamó el dueño para solidarizarse. Lo que quería es que no le peguen a mi hija y que se tome conciencia de lo peligroso que pueden ser las redes sociales entre los jóvenes, que en algunos casos desvirtúan su uso".