Además de sufrir esta gran cantidad de robos, los problemas para Ricciardi aumentaron cuando todos los empleados de la sucursal Solano presentaron su dimisión por el temor a ser agredidos. "Los que presentaron la renuncia son los dos trabajadores del local, más el que aporta la franquicia", indicó.
Impunidad
El gerente administrativo de Heladerías Bacchio puso como ejemplo el último robo sufrido en una de las sucursales, que evidencia el nivel de impunidad de los delincuentes: "En el último robo, además del dinero, el malviviente le pidió a la empleada todos los postres de la heladera y exigió una bolsa para poder ir más cómodo en la moto".