De acuerdo al informe que efectuaron los inspectores a la Subsecretaría de Gobierno, se detalló que los animales que se encontraron en el criadero se alimentaban con residuos y vísceras crudas de ovinos y pollos.
En el predio que se inspeccionó, se contabilizaron 72 animales (28 chanchos, 1 padrillo, 28 lechones, 2 cachorros, 1 capón, 11 ovejas y 1 carnero), allí se constató que habían diferentes residuos, restos óseos de ovinos, y cajones de frutas y verduras, que estaban en contacto con los cerdos, muchos de los cuales se encontraban con deficiencias nutricionales, según indicó el SENASA en su informe.
El organismo fue contundente y calificó al lugar como "riesgoso para la salud pública" y dará intervención para el destino de los animales al ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires.
En este sentido, el responsable del criadero reconoció la existencia de roedores y admitió que elabora chacinados con los animales del predio. Por su parte, la subsecretaria de Gobierno, Romina Barba, destacó que el procedimiento busca "la seguridad y salubridad pública" y procura luchar "contra la contaminación ambiental, acciones centrales de la gestión del intendente Julio Pereyra".