En un lapso muy corto, con apenas unos días de diferencia, la historia se repitió. Primero fue la eliminación de la Copa Argentina con Acassuso y luego, la derrota ante el Deportivo Riestra, que le impidió seguir puntero del campeonato. Argentino de Quilmes fue más que sus rivales en el juego, pero no supo o no pudo definir las situaciones propicias que generó, mientras el rival sí acertó, quedándose con el premio.
Sin brillar demasiado, pero con una propuesta de ir al frente y ser protagonista, el Mate chocó en ambas oportunidades con falencias propias y virtudes ajenas, para que su hasta entonces presente exitoso se transforme en decepción por las dos derrotas consecutivas. No siguió adelante en el certamen federal y ahora quedó un escalón por debajo del liderazgo del torneo de la D.
Evidentemente, hay cuestiones para replantear, pero estos resultados negativos no deben llamar a la confusión, ni encender señales de alarma. Se falló, es cierto y esto genera bronca. Tanto en el encuentro con Acassuso, como en el partido del mediodía del domingo pasado ante Riestra, sufrió en su propio arco las que no metió en la del adversario. Así de simple, como real y doloroso.
Problemas
Con distintas formaciones, los mayores problemas de los dirigidos por Fernando Rizzo se presentan al momento de sacar provecho de las circunstancias favorables. En partidos, generalmente cerrados y en los que no sobran los espacios, la movilidad de sus mediocampistas y la presencia de hasta un tridente ofensivo (Leguiza, Buono y Centurión/Vivanco) le permiten llegar a posiciones de gol, que no se transforman en gritos.