Tras la muerte de su madre, la niña y su hermano quedaron bajo la custodia del padre. A partir de ese momento comenzó este calvario para la menor de 10 años, que le dejó gravísimas secuelas psicológicas.
El juicio oral contó con la participación de la psicóloga que la atendió durante casi tres años, en el instituto de menores que la albergó cuando su padre fue detenido a raíz de la denuncia por abusos.
"Sufrió un severo daño psicológico, que se resignificó durante la pubertad de la víctima. El profundo trauma le causaba crisis de angustia, por lo que víctima manifestó tendencias suicidas", explicó el fiscal Videla, al tiempo que agregó: "Cuando uno es menor de edad, los abusos sufridos representan algo desagradable, pero nada más. Pero cuando se llega a la pubertad, el daño se resignifica".
Una nueva vida
Afortunadamente, la pequeña ahora está bajo la guarda de una familia adoptiva y muestra significativas mejoras en su tratamiento psicológico. "La familia estaba al tanto del juicio. Desde la fiscalía les informamos la sentencia y se pusieron contentos", sentenció Videla.