Por su parte Juan Sasturain se refirió en el inicio de su exposición a su propia experiencia como temprano lector de historietas en su infancia: “La nuestra es la primera generación de lectores que no se inicia a partir de la frecuentación de los libros sino con las historietas”.
“Teníamos la cabeza llena, reventada de aventuras y todas esas historias que nos taladraban la fantasía, en general, no venían de los libros ni de lo que leíamos en la escuela, sino de las historietas, que fueron muy importantes en la Argentina, por la cantidad de medios que había, la cantidad de ejemplares que se vendían y el funcionamiento de una industria, con centenares de miles de revistas vendidas semanalmente”, repasó evocando la época de oro de la historieta, que situó en la segunda mitad de los años 50 y principios de los 60.
Contexto en el que nace la Editorial Frontera, a cargo “no de un industrial o un empresario, como gran parte de las editoriales de su tiempo, sino de un creador de historias, un narrador, un inventor de historias, un señor llamado Héctor Germán Oesterheld”.
Bull Rockett, Sargento Kirk, sus primeros personajes, para la editorial Abril, ya esbozan elementos que serán determinantes en las historias de Oesterheld, y que lo diferenciaban de todo lo hecho en el género hasta entonces, “la presencia del héroe colectivo, la solidaridad, el no creer en las grandes palabras, sino en las relaciones personales, íntimas. Había una visión ideológica diferente”, cuenta Sasturain.