En diálogo con El Quilmeño, la vecina Verónica Boniardi adelantó que los habitantes del vecindario se están "autoconvocando para hacer una marcha, luego del asesinato del policía", que fue baleado ayer delante de su hijo.
"Estamos cansados, ya no se puede caminar por la calle. La mayoría de los robos son a la mañana temprano y a la tarde, cuando la gente sale de su casa a trabajar y cuando vuelve", remarcó Boniardi, quien -luego- agregó: "Necesitamos más seguridad, que vuelva Gendarmería a las calles porque así ya no podemos vivir más".
Un suboficial de la Policía Federal fue asesinado ayer de un tiro en el pecho, al enfrentarse con delincuentes que intentaron asaltarlo cuando acompañaba a su hijo a tomar el colectivo, en la esquina de las calles 813 y 897. La víctima, identificada como Ramón Nieto, fue interceptado por dos ladrones armados y, para proteger a su hijo, se enfrentó a los tiros con los asaltantes.
Durante la balacera, Nieto recibió un impacto de bala en el pecho y murió mientras era operado en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela. En tanto, uno de los delincuentes, de 19 años, permanece internado, ya que recibió cuatro impactos de bala en una pierna. El cómplice de este joven había logrado escapar, pero se confirmó más tarde que lograron capturarlo y ahora se investiga si tiene antecedentes.
En la madrugada del domingo, a pocas cuadras de donde mataron al suboficial de la Policía Federal, un joven de 25 recibió un balazo en la cabeza y terminó estrellando su vehículo frente a una columna, ubicada en la vereda de una casa de la calle 892 y 813.
El muchacho intentó evitar que le roben su vehículo y los delincuentes abrieron fuego hiriéndolo de gravedad. Al cierre de esta edición, su estado de salud era desesperante y continuaba internado en terapia intensiva.