Se supo que habría nuevas contrataciones de personal y saldría de partidas que puede cambiar el intendente por “necesidad y urgencia”.
En cuanto a las cámaras, otro duro cuestionamiento, siguen los vaivenes. Serían 82, pero funciona un 20 por ciento menos y menos si se “cae el sistema”. Pero sin hay 34 personas más los supervisores, no da el número para los turnos diarios contando francos y ausencias.
Como para atajarse, en la conclusión se mencionó que “entendemos que el municipio no es la organización política que tiene entre sus funciones la responsabilidad de definir políticas públicas encaminadas a garantizarle seguridad a la comunidad, ni está capacitada operativa ni logísticamente para asumir esas responsabilidades.
El objeto de su misión es fortalecer y garantizar a todos los habitantes la convivencia e igualdad dentro de un marco jurídico democrático, descentralizado y participativo”. Para los analistas “el informe es, cuanto menos, ambiguo e insuficiente. Amore sabe lo que le están requiriendo, porque los primeros pedidos los firmó él cuando ocupaba su cargo de concejal y era suspicaz con los gastos del Ejecutivo.