Dos semanas. Ese es el tiempo que separa a Quilmes de su debut en el Torneo Inicial, algo que permitirá el arranque del Cervecero con una nueva ilusión en la máxima categoría del fútbol argentino. El rival de turno, el 4 de agosto, será Boca, en el Centenario, y con la mente puesta en ese duelo, el que pone en consideración la preparación es el entrenador Omar De Felippe, quien ya dejó atrás los trabajos exigentes en Mar del Plata y se enfoca en lo que será mañana otro amistoso, esta vez frente a Vélez después de lo que significó la caída del viernes ante Aldosivi en la ciudad balnearia. "Estoy contento por el trabajo que se está haciendo, más allá de los resultados", sentenció el técnico.