En ese sentido, quien se destacó como marcador central, pero también fue mediocampista, opinó que para seguir jugando en el amateurismo "el simple hecho de salir a la cancha te motiva". "Para hacer cualquier actividad tenés que amar lo que estás haciendo y uno ama jugar al fútbol. Es una pasión inexplicable", precisó.
Incluso, aseguró que su familia o algunas personas no entienden cómo madruga un domingo para darle a la redonda: "Te preguntan cómo hacés para levantarte y es porque uno lo siente. Nadie te obliga ni te empuja a que vayas. Te nace de adentro, lo hacés y lo disfrutás".
En relación a su trayectoria, Acosta debutó a los 15 años en Berazategui, para pasar a Boca a los 17 años, donde permaneció cinco años. Luego pasó por Colón, All Boys, Juventud Antoniana, San Miguel, Independiente Rivadavia y Luqueño de Paraguay.
Sobre su experiencia en el Xeneize, destacó: "Tuve grandes compañeros como Navarro Montoya, Márcico y Giunta". Sin embargo, confió que lo más grande que le sucedió le ocurrió en 1992: "Tuve la posibilidad de jugar contra Maradona en Sevilla, dirigido por Bilardo. También pude tener una conversación en el hotel, fue algo muy importante", consideró.