22 de marzo 2011 - 00:00
Defensa necesitaba más que el punto sumado el domingo
Frente a los mendocinos precisaba el golpe anímico que da ganar un partido
Era uno de esos partidos que obligan a ganarlos para que se produzca un golpe anímico, ese que permita empezar a transitar el camino de la recuperación. Por eso, el empate ante los mendocinos generó otro episodio de bronca en la gente de Defensa, entre quienes crece la preocupación por la ubicación en la tabla de los promedios, ya que sigue muy cerca de la zona de promoción y no muy lejos del descenso directo. Se mantuvo la diferencia de dos puntos con Independiente Rivadavia por la permanencia, aunque se esperaba ampliarle y fundamentalmente, que el equipo arrancara con buen pie como local en la etapa de Ricardo Rodríguez, el tercer técnico del “Halcón” en la temporada. Hubo mayor apetito ofensivo, pero la misma impericia a la hora de definir, al mismo tiempo que se repitieron los errores en las marcas.
Poca generación
Entonces, con poca generación de juego, se volvió a sufrir. Son cuatro encuentros sin ganar y la paciencia de la gente se acabó hace rato, pese al apoyo que se brinda en las tribunas. Es que hasta el final, el elenco varelense fue para adelante y desperdició algunas chances para ponerse 3 a 2, en un contexto de apuro y desprolijidad, siempre poco recomendable en el fútbol. El nuevo entrenador hace mucho hincapié en el aspecto emocional, intentando transmitir un espíritu ganador, mientras va corrigiendo algunas falencias que dijo ya detectó en el funcionamiento del equipo. No obstante, adentro de la cancha, esa garra no se ve traducida y si bien, se nota el esfuerzo, la sensación es que no alcanza, debido a que no se lo respalda con algo de funcionamiento.
Gol dudoso
Arrancó ganando con un gol, en dudosa posición, del uruguayo Víctor Piriz Alvez (hasta el momento su único aporte, desde que llegó como refuerzo para la segunda parte de la temporada), pero se lo empataron enseguida. Y de vuelta a tener que asumir el protagonismo del cotejo, algo que está claramente demostrado que le cuesta mucho a este equipo. El rival, sin hacer demasiado, se puso en ventaja y cuando los murmullos iban creciendo entre los hinchas, le otorgaron un penal casi inexplicable y Emiliano Romero se encargó de transformarlo en la igualdad final.
Imprecisiones
Todo el tiempo que quedaba por delante se escurrió entre las imprecisiones de Defe y el desorden para contener las contra de los mendocinos. Lo pudo haber ganado, también perdido y por ende, el empate no le quedó mal al desarrollo del partido. Ese que fue catalogado como una final por el promedio y que se dejó pasar.