14 de noviembre 2011 - 20:23
Defensa sigue de fiesta y espera el envión anímico
La victoria cortó diez años sin triunfos como local y tres en el global ya que la última vez fue 1 a 0 en la temporada 2007/2008
Defensa ganó el partido que tenía que ganar, le dio una enorme alegría a toda su gente y además, ratificó que el rumbo futbolístico podrá tener algunos tropiezos en el camino, pero es el indicado para contar con un equipo protagonista. Los resultados obtenidos hasta el momento lo ubican en el pelotón de mitad de tabla para arriba y si bien el promedio no deja de ser una preocupación, la victoria ante Quilmes tiene su peso específico y otorga un plus anímico para encarar los compromisos que restan de este 2011 con un ánimo distinto.
Por Florencio Varela todavía se escuchan los ecos de la fiesta del pasado sábado por la tarde en el “Tito” Tomaghello. Los goles del uruguayo Víctor Píriz Alves se siguen gritando. La buena actuación de los dirigidos por el “Negro” Rodríguez aún se disfruta. Y por sobre todas las cosas, se goza el haber derrotado al Cervecero, en este clásico contemporáneo, que se niega desde la vereda de enfrente. Al hincha del “Halcón” poco le importa ese relativización hacia afuera que hacen los quilmeños, ya que mientras celebran saben que “ellos lo sufren”.
Al margen de la década que tuvo que pasar para volver a superar a Quilmes en la cancha del Matadero y los más de tres años sin imponerse en el duelo (desde aquel 1-0 en el estadio Centenario con el tanto de Mariano Sabadía en el torneo de la temporada 2007/2008), Defensa afrontó el duelo, sabiendo del condimento extra que representa y no defraudó. Fue 2 a 1 y fiesta, pero para llegar al objetivo siempre fue más que su rival.
“Esto es para la gente”, repitieron, una y otra vez, los futbolistas, al finalizar el encuentro y con las tribunas albergando a los simpatizantes que se resistían a dejar el estadio, entre cánticos propios y burlas “a los de Gilmes”. Sin dudas, en la previa hubo un compromiso de “ganar o ganar” este partido, el más esperado del campeonato por Varela. Y es por ello que la satisfacción es doble, ya que este triunfo consolida ese respaldo que necesita el equipo y refuerza la comunión entre equipo e hinchada que ayuda a sobrellevar situaciones adversas cuando se presentan.
“Había que ganarlo, como sea. Igualmente lo hicimos jugando bien, intentando jugar siempre y metiendo actitud en los noventa minutos. El grupo se merecía una alegría así, compartida con la gente. En lo personal, como jugador surgido de las inferiores del club, estos partidos clásicos con Quilmes son especiales y por eso, lo disfruto el doble”, declaró un emocionado Luis Jérez Silva, uno de los puntos altos en el rendimiento de Defensa, en la jornada donde las estadísticas negativas quedaron sepultadas por una realidad de equivalencias.