La temporada de la B Nacional sigue avanzando y los resultados no aparecen. Al margen del último lugar en la tabla de posiciones, la mayor preocupación reside en un promedio que sigue decreciendo y que lo mantiene “fuera de todo” por el simple hecho de las malas campañas de los adversarios en la lucha por la permanencia. El empate en Rosario dio lugar a la ilusión de la levantada, pero la derrota en Rafaela hizo volver a Defensa y Justicia a su triste realidad. El elenco de Florencio Varela ha cambiado de entrenador, de futbolistas, de esquemas tácticos y poco o nada se modificó. El tránsito por el campeonato es por demás desalentador y no mediar un cambio radical, todo parece indicar que tendrá que sufrir hasta el final del campeonato para mantenerse en la divisional. Falta mucho todavía y las cinco incorporaciones (a las cuatro permitidas, se le sumó un quinto cupo ante la lesión de un juvenil, que permitió fichar al ex Huracán, Mauro Milano, procedente de Grecia) tienen que acoplarse, a los efectos de empezar a rendirle al equipo cuanto antes. El desfavorable 2 a 0 del pasado viernes por la noche en tierra rafaelina tuvo sus matices, aunque la victoria de Atlético no merece mayores objeciones. Los dirigidos por José María Martínez arrancaron de buena manera, con un planteo inteligente de cortar los circuitos de creación del local e intentar manejar la pelota. No obstante, ante la primera desventaja, careció de Plan B y el local estiró las cifras, para terminar consolidando su triunfo con cierta comodidad. Las modificaciones introducidas en el segundo tiempo, buscando cambiar la historia no tuvieron el efecto deseado. El pasar de un rígido 4-4-2, a partir del ingreso del debutante Cristian Leiva por el suspendido Emiliano Romero a un esquema más ambicioso, con las entradas de Leandro Fernández Y Jonatan Chávez resultaron insuficientes. Hubo alguna que otra chance de achicar el marcador, pero quedó en claro que ese gol conseguida en la media hora del primer tiempo había sentenciado el pleito.
Escasez ofensiva
Si bien no puede afirmarse que Defensa fue a meterse atrás y que el único objetivo era no perder, su pobreza ofensiva (lleva siete partidos de visitante sin marcar y casi 500 minutos en total sin gritar un gol) tiene una notable influencia en el desarrollo de los partidos. El equipo no convierte y por ende, una vez que le anotan, todo se hace cuesta arriba. Y en consecuencia, cualquier esfuerzo parece en vano. Cada vez más hundido en la tabla, sin dudas se impone un replanteo, una profunda autocrítica y fundamentalmente, conseguir una victoria. El sábado que viene, en el “Tito” Tomaghello, el rival será la Comisión de Actividades Infantiles y los de Comodoro Rivadavia, casi condenados al descenso, se presentan como la oportunidad ideal para que el “Halcón” obtenga la primera alegría de este 2011.