Asimismo, el hombre señaló: "Si te roban en el lado quilmeño y los delincuentes se escaparon para Varela, los de la Comisaría 4ta. de Solano no intervienen y te hacen llamar a la 2da. de la jurisdicción varelense". En ese sentido, el vecino expreso que la presencia policial en la Triple Frontera "es casi nula".
"En calzoncillo y medias"
Un punto de conexión entre numerosos casos de inseguridad es el robo de todos los elementos personales de la víctima, lo que incluye la ropa y las zapatillas. En esa línea, una madre relató que la semana pasada a su hijo le robaron y lo dejaron "en calzoncillo y medias". "Gracias a Dios no le pegaron un tiro a mi pibe. Hoy en día, lamentablemente, nos conformamos con eso", enfatizó Sandra Pérez en diálogo con este medio.
El caso del hijo de Sandra no es aislado. Por el contrario, la modalidad de robar y dejar desnuda a la víctima se repite con preocupante frecuencia.
A Jorge -un vecino que tiene su humilde vivienda en la calle 864- le robaron todo, desde las prendas que vestía hasta sus documentos.
"No se puede vivir así, con miedo y desconfiando de todo el que pasa caminando por al lado nuestro. Esto es tierra de nadie", enfatizó Andrés, un referente barrial de toda esa zona.
Extorsionan y amenazan a los comerciantes
Los comerciantes de la llamada Triple Frontera de Quilmes, Florencio Varela y Almirante Brown son rehenes de las pandillas de delincuentes que se mueven por la zona con total impunidad.
En diálogo con este medio, la empleada de una carnicería -que está del lado quilmeño- expresó que "hace dos meses atrás nos robaban cuatro veces por semana".
"Tuvimos que poner rejas para frenar los robos", manifestó la mujer, quien aseguró que -pese a implementar esa medida de seguridad- no están exentos de los asaltos.
"Ahora ya no nos pueden robar la plata de las ventas, pero vienen, se acercan hasta las rejas, y nos exigen carne. Si no les damos la mercadería que nos piden, te patean el vidrio y nos vienen a buscar en el horario de cierre para robarnos nuestras cosas", describió la trabajadora.
Nadie se salva
Todos los rubros de la zona atraviesan esta terrible situación, tanto las carnicerías, como las panaderías, pollerías y almacenes.
"Algunos de los que nos extorsionan son clientes que vienen durante la semana, pero los sábados y domingos se drogan y vienen a robar", indicó un carnicero, quien agregó que "los delincuentes vienen en patotas y te sacan mercadería para hacerse el asado del fin de semana". "Les tengo que dar chorizos, vacío y todo lo que me piden porque sino les doy, pierdo", remarcó el hombre con total indignación.
Al consultar a varios comerciantes, todos confesaron haber sufrido al menos un asalto. Muchos dueños de locales se vieron obligados a cerrar las persianas de sus negocios por que iban a pérdida por la gran cantidad de asaltos que sufrían, según expresaron los mismos comerciantes de la zona que aún siguen abiertos al público.