El vicepresidente del gremio de los profesionales de la Salud, Cicop, explicó: “Hay algo cierto y es que la violencia latente es habitual y se da todos los días. Los sufren los médicos y los enfermeros, y suele ser un insulto o un agravio, incluso golpes a las puertas, pero de un tiempo a esta parte, la violencia es cada vez más grande”.
Esta situación no es ajena a lo que sucede en la sociedad, el problema es que “se trasladan las peleas al ámbito de la institución” y así quedan expuestos y vulnerables los médicos y enfermeros.
“Los trabajadores estamos en contacto con la vida y la muerte, entrañan cosas profundas para la gente, y esto genera mayor facilidad para los hechos de violencia”, enfatizó Corsiglia.
Si bien los últimos ataques más graves se registraron en hospitales de Moreno y Lanús, en el Hospital Isidoro Iriarte de Quilmes, se han denunciado varias veces los ataques y robos que sufren quienes concurren a la guardia por la noche.