Pero a diferencia de lo que había ocurrido siempre, esa noche Alejandro no soportó los agravios. Se retiró del lugar, acompañó a su mujer hasta su casa y regresó solo para enfrentar a la ex pareja de su madre.
Ambos se trenzaron a golpes en la calle. En medio de la riña, la quinceañera salió de la vivienda con un revólver calibre 38 y disparó dos veces. Uno de los proyectiles impactó en la vereda y el otro le rozó el cuello a Alejandro, provocándole una herida mortal en la aorta. Cuando el joven agonizaba tirado en el pavimento, la menor se le acercó y le dijo: "Viste, te maté yo, no mi papá", una frase que consta en el expediente judicial y que desató las sospechas.
Como consecuencia, la hermanastra estuvo detenida en un instituto de menores de La Plata hasta la semana pasada, cuando fue liberada y entregada a un familiar que vive en Santa Teresita. En tanto, su padre debió mudarse de Quilmes para que no lo linchen. Los familiares y amigos de Alejandro le quemaron la casa y "lo están esperando", advirtieron.
"Tenía todo planificado, él quería matar a mi sobrino porque apoyó a su madre cuando ella lo abandonó. Por eso, le enseñó a disparar a su hija y le facilitó sus armas", consideró Reyna, al tiempo que agregó: "Exigimos que lleven preso a su padre por ser el instigador del crimen".