05 de septiembre 2011 - 21:16
Desapareció una plaza del barrio Once de El Pato
Gran indignación de los vecinos al perder todos los juegos y decoraciones del predio de calles 616 y 504, al lado de la sociedad de fomento, que también sufre hechos vandálicos. La situación empeora día a día.
En los primeros robos, los vecinos trataban de reponer los daños.
Sorpresa e indignación existe en la comunidad del barrio Once, de la localidad berazateguense de El Pato, ya que virtualmente desapareció una plaza de la zona, a causa de hechos protagonizados por vándalos e inadaptados. Se trata de la plaza Gabino Rodríguez, situada en las calles 616 y 504, lindante a la sede social de la Sociedad de Fomento del barrio Once.
Fueron los integrantes de esa entidad quienes, con esperanza y mucha dedicación, contribuyeron a crear ese espacio verde, dotándolo de bancos y juegos recreativos para los niños.
Pese a la iniciativa de los fomentistas, paulatinamente algunos inadaptados empezaron a cometer robos y daños reiterados en dicho lugar, provocando perjuicios a todos los habitantes de esa zona. Inicialmente, con esfuerzo y dedicación, los fomentistas reparaban lo dañado y lo sustraído se reponía.
Pero la situación empeoró y los resignados vecinos optaron por dejar de enmendar daños ajenos e incomprensibles. Así, el resultado fue inevitable: la plaza prácticamente desapareció, al punto tal que los vándalos hasta se llevaron el soporte del cartel que identificaba a la plaza como Gabino Rodríguez, en homenaje a un antiguo vecino de esa zona. Para mostrar su bronca e impotencia, un fomentista del lugar expresó que “no es lo único que tenemos que aguantar, ya que continuamente nos rompen los candados o las puertas de la sede social para entrar y llevarse cualquier cosa insignificante, pero que nos cuesta mucho reponer”. Hasta comentó que piensan dejar todo sin llave, abierto, para así ahorrarse la reparación de los daños.
Otro vecino señaló que no fue ese el único hecho vandálico sufrido. “Hace poco hicimos una canchita de fútbol en un baldío para que los jóvenes del barrio se divirtieran sanamente, pero tuvimos que sacar los arcos y arrojar montículos de tierra para inutilizarla porque muchos se peleaban y causaban daños contra los vecinos, un despropósito total”, manifestó uno de los fomentistas.
A su vez, la sede fomentista del barrio Once sigue en construcción y sólo una pequeña parte está habitable.
Allí es, pese a la precariedad, donde se lleva efecto una tarea social relevante, como es dictar clases del nivel primario para adultos, se organizan reuniones vecinales, festivales infantiles, conmemoraciones patrias y otros eventos que estén destinados al beneficio público.