11 de diciembre 2014 - 20:45
Desesperado reclamo por obras desde hace 40 años
La falta de desagües provoca que las precipitaciones arrastren el barro de calles de tierra y los desechos que los vecinos arrojan al no tener cloacas. El intenso olor ocasiona fuertes dolores de cabeza.
desesperado reclamo por obras desde hace 40 anos
Vecinos de San Francisco Solano denuncian que desde hace 40 años viven entre barro y excrementos, al tiempo que reclamaron al municipio de Quilmes la construcción de una red cloacal y la pavimentación de calles de tierra.

Se trata de los frentistas de 895 y 832, que reciben desechos de los habitantes de ésta última calle, desde la Avenida Donato Alvarez, y el barro, desde la 895 a partir de la 834.

En diálogo con El Quilmeño, Rita, una vecina de la zona, explicó que desde hace cuatro décadas "convivimos entre el barro y la materia fecal de otros vecinos".

Y en ese contexto, la mujer manifestó estar cansada de que la comuna quilmeña le diera la espalda al no responderle los numerosos reclamos que efectuó.

Sobre los desechos cloacales que provienen desde Donato Alvarez, vía 832, remarcó que "los tiran los vecinos porque no tienen cloacas" y detalló que el recorrido es de "cuatro cuadras".

"Es impresionante ver semejante panorama, es una verdadera asquerosidad, cuando hace mucho calor o el día está muy pesado, el olor que emana se vuelve más intenso y produce un fuerte dolor de cabeza. A veces te llega a marear", describió Rita sobre las consecuencias del problema.

Como si fuera poco, señaló que reciben el barro de 895 y 834, donde no hay asfalto, y que producto de la lluvia alcanza la esquina de 895 y 832, donde también hay un desagüe tapado de tierra.

Enojo

Al respecto, Teresa, otra frentista que vive desde hace mucho tiempo en el lugar, confesó estar enojada con la Intendencia por "no culminar con las obras de pavimento".

En este sentido, resaltó que los remises y autos particulares que desconocen la zona, "no se animan a ingresar al lugar porque si lo hacen, se pueden quedar en el medio del barro".

Además, remarcó que, cuando llueve, el agua se estanca porque el desagüe de 895 y 832, se encuentra totalmente tapado de tierra, hojas y ramas.

Dichas circunstancias hacen que el suelo sea resbaladizo, de tal forma que Teresa, con su casi 79 años, tuvo varias caídas en la vereda de su casa. "Tuve suerte", cerró.