En diálogo con este medio, la titular de la Dirección de Epidemiología quilmeña, Sonia Morua, explicó que "hubo un discreto aumento de los casos porque "se está trabajando más". Según los datos aportados por la funcionaria, en el año 2009 la tasa en Quilmes era de 40.8 casos por cada 100 mil habitantes; mientras que en 2011 el registro aumentó a 44 por cada 100 mil habitantes.
"Siempre que hay un caso hay probabilidades de encontrar otro. Se realiza una inspección en el entorno del infectado para asistir a algún pariente que también pueda tener TBC. No nos quedamos con el paciente únicamente, salimos a buscar a la persona que lo contagió y que está eliminando bacilos en perjuicio de otros. De este modo, detectamos más casos; pero de ninguna manera estamos en emergencia sanitaria", describió.