El piloto Luis Prato volvió a lograr otra destacada labor en la quinta fecha de la temporada 2011 del TC Rioplatense que el fin de semana pasado se presentó en el autódromo Roberto José Mouras de La Plata. El quilmeño fue el protagonista principal de su serie y también fue uno de los principales animadores de la final al ubicarse adelante durante varias vueltas para luego quedar relegado al sexto lugar. “Tuvimos un fin de semana de protagonismo absoluto con el auto al clasificar terceros, ganar la serie y resultar sextos en la competencia final. No se nos dio el triunfo por esas cosas que tiene el automovilismo y nos hizo quedar con un sabor agridulce ya que hasta la vuelta diez estábamos en la punta pero nos jugó una mala pasada el freno, me pasé en una curva y entré en trompo. Había luchado a brazo partido para ganar esa carrera en franca pelea con varios autos de atrás y la veníamos sosteniendo bien pero la pista se puso difícil. Hasta ese momento consideraba que la carrera era posible ganarla ya que el rival directo que tenía en pista había hecho un semitrompo y pude ampliar la ventaja”. Le comentamos que estas cosas suceden con frecuencia a tal punto que la mayoría de los pilotos pasan momentos de ansiedad hasta que se da por terminada la prueba. De todas maneras, lo positivo es que cuenta con un auto excelente que le permite estar en la pelea por los puestos de punta. “No me quedó el auto en condiciones de ir al ataque con nadie de manera que sólo me limité a mantener la posición. Por otra parte tanto el auto como los neumáticos ya habían soportado el duro castigo al que lo sometí para mantenerme primero tantas vueltas. De manera que lo lógico era seguir sumando en este campeonato que nos tiene como protagonistas entre los cinco de adelante. Considero que al haber tomado la decisión de no ventilar tanto los frenos para lograr algo más de velocidad en la recta fue la causa de lo que pasó”, indicó. Sobre el final, agregó: “Tengo la gran satisfacción de poner a este único Torino en la categoría adelante y espero poder continuar así para brindarle a todo mi grupo familiar, amigos y auspiciantes la alegría que se merecen como también a Javier, Cristian, Jorge, Damián, Diego Rabi, Guillermo, Pablo, Lucas, mi hijo Fede que siempre me acompaña, Gustavo Paparazo y los chicos del taller, de Gabriel Martínez, el Negro, Poli, los hermanos Galli y a la barra de La Espumita Quilmeña por su apoyo constante. A todos, muchas gracias”.