10 de noviembre 2011 - 00:00
Doble ataque vandálico al Jardín 932 de Ezpeleta
Desconocidos ingresaron al establecimiento el viernes y el lunes, vaciaron los matafuegos y destruyeron puertas e incluso trabajos de los chicos, pero no robaron nada. Para evitar que se repita, los padres pusieron rejas.
El vandalismo, una práctica que se repite en los establecimientos educativos.
El Jardín de Infantes 932 de Ezpeleta sufrió un doble ataque vandálico -el viernes y lunes- donde se registraron numerosos destrozos a elementos necesarios para las tareas de los alumnos y maestras, hasta los dibujos de los menores fueron destrozados. Los padres indignados ante semejante panorama ayudaron a la limpieza del lugar y reclamaron medidas de seguridad para evitar estos tipos de incidentes. En ese marco, instalaron rejas.
En el establecimiento educativo, ubicado en Santiago del Estero entre Río Atuel y Río Desaguadero, desconocidos destrozaron botellas de gaseosas y bolsas de galletas. Además, vaciaron los matafuegos, dejando sucias las paredes y los pisos con el polvo blanco que despiden.
Ni siquiera tuvieron compasión con las tares que realizan los chicos ya que rompieron algunos trabajos que realizan con amor y dedicación. También, las instalaciones fueron ensuciadas con la pintura que utilizan para dibujar. Como fue el caso de un payaso que se encuentra en una de las puertas del establecimiento.

¿Robo frustrado?
El primer ataque se produjo el viernes cuando entraron por la ventana de la sala, mientras el segundo fue concretado el lunes, donde entraron de la misma manera, pero la diferencia con el anterior, fue que esta vez, destrozaron las puertas con un matafuego. Una de las auxiliares del establecimiento señaló a este medio que “ algunos elementos se encontraban apilados y escondidos, como si estuvieran listo para que alguien se los lleve”.
A partir de esto, los padres decidieron instalar rejas al lugar para proteger el establecimiento de nuevos ataques. Desde el Jardín, expresaron que “ las gaseosas y las galletas estaban preparadas para la excursión a una granja” y agregaron que “se realizaron las dos denuncias en la comisaría sexta de Ezpeleta”.
Por último, una de las madres de un chico que asiste al jardín, indicó que se trataría de una banda de adolescentes que no son del barrio “uno no puede decir que son ellos, pero es lo que se dice”.