Asimismo, el fiscal detalló que a partir de esos datos, "comenzamos a realizar entrecruzamientos de llamadas entre policías y proxenetas", lo que permitió recopilar numerosas pruebas que comprometen gravemente a los recientes detenidos.
Corruptos en la mira
Ambos uniformados utilizaban seudónimos cuando pasaban a cobrarle a los dueños de los prostíbulos. En ese sentido, el efectivo que cumplía funciones en la división Drogas Ilícitas -con alcance en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela- se hacía llamar "Caly", mientras que el policía de la Seccional Cuarta de Solano era apodado "Chicho".
Los dos fueron capturados por personal de la Auditoria General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, quienes dispusieron su exoneración de la fuerza a raíz de su vinculación con estos actos ilícitos.
Al respecto, Ichazo manifestó: "El año pasado habían sido detenidos cuatro policías que luego fueron excarcelados. Esta vez, me encargué de recolectar pruebas suficientes para que la Justicia no tenga motivos legales para liberarlos durante el transcurso de la causa", enfatizó y -luego- detalló que "se le probaron cinco hechos a cada uno".
Ahora, los acusados afrontan cargos por "Exacciones Ilegales y Encubrimiento Agravado". No se descarta que en las próximas horas se lleven a cabo nuevas detenciones, ya que otros dos policías corruptos de Quilmes están siendo investigados por el cobro de coimas a proxenetas, a cambio de protección y aviso previo de los allanamientos.