Vecinos de la ribera de Quilmes denunciaron que la falta de un servicio básico y esencial como el agua les hace la vida “insostenible” ocasionándoles serios problemas de salud, si se considera que además viven linderos a la quema municipal “que emana todo tipo de gases tóxicos”. Son cincuenta familias que viven sobre la avenida Italia, paralela a la costa quilmeña. La arteria nace en Otamendi y se extiende hasta el límite con la localidad de Bernal. A lo largo de la traza, hay emplazadas viviendas, varias de ellas centenarias, que no cuentan con la conexión a la red de agua, y en la zona sólo se encuentra funcionando una canilla comunitaria. Los vecinos aseguran que sólo se proveen de un camión cisterna que los abastece una vez por semana, aunque hay meses que sólo los visita en dos oportunidades. Los reclamos se han convertido en una constante, sin embargo dicen que las autoridades simplemente los ignoran. Haber quedado excluidos de la obra de extensión de red de agua potable sobre la avenida Otamendi, que abastecerá a gran parte de la ribera, los hace pensar que se trata de un trasfondo político por el cual siempre son postergados y quedan fuera de los planes de obra. Leandro es un joven que hace 26 años nació en el barrio. Su familia siempre fue ribereña, su casa es una construcción de principios de siglo pasado y lejos están sus intenciones de mudarse, aunque asegura que cada vez le resulta más difícil continuar con su vida sin contar con un acceso a un servicio tan básico como el agua.
Inclusión
“La conexión pasa a 500 metros de nuestras casas. Lo que pedimos es que hagan una conexión que nos permita quedar incluidos en la red, una extensión que no significa una obra descomunal. Lamentablemente, tampoco nos contemplaron en la obra que planificaron para gran parte de la ribera. Por acá no hay intenciones de hacer pozos, ni colocar medidores, sino que simplemente desde el municipio nos envían un camión, que hay meses que pasa cada quince días, y que les da bidones de agua a los vecinos que pocas veces alcanza. Con ese agua los vecinos tenemos para tomar, para cocinar y también para higienizarnos. Además al estar en los bidones suele contaminarse, por estar tantos días abierta, embotellada y estancada”, indicó Leandro.
Racionamiento
La llegada de las altas temperaturas agudiza el padecer de los vecinos que tienen que hacerles frente al calor racionalizando la poca cantidad de agua con la que cuentan. “Es que tampoco hay suficientes canillas comunitarias. Hay una sola a unos trescientos metros de mi casa. En verano es insoportable, casi imposible vivir, porque además no contar con agua provoca que las enfermedades se propaguen rápidamente, teniendo en cuenta además que este es un barrio donde viven muchos chicos y mujeres embarazadas”, indicó Leandro. Basural a cielo abierto Pero no sólo carecen de agua. Los vecinos denunciaron, además, que conviven con un basural a cielo abierto. “En la quema municipal la empresa Covelia arroja todos los desechos y no es un relleno, sino que son alojados ahí sin tratamiento y contaminan las napas del agua y provoca un humo tóxico que claramente provoca gases tóxicos y que se agraven los problemas respiratorios y alérgicos”.