El piloto quilmeño Leo Casarino en la temporada 2004 comenzó a competir en el TC Platense con un Chevrolet ganando la última competencia de 2005 con la que terminó el año bajando el número 27 al 5 en sus puertas. En los tres últimos campeonatos cambió por la marca Dodge y la atención mecánica se la confió a los hermanos Galli. A principios de 2010, su amigo Tito Riveiro, lo alentó para que fuera piloto de un TC del Sur, que son cafeteras de ocho cilindros. Para concretar esta nueva propuesta, recurrieron al preparador Roberto Mender, muy destacado en la categoría, y para mantener la continuidad necesaria logró el apoyo necesario y tal como lo esperaban lograron imponerse en el campeonato merced a un medio mecánico contundente con el que lograron en ardua lucha con pilotos muy reconocidos tales como Johny Ballestrini, Marcelo Masaya o el subcampeón Daniel Rossi cuatro segundos puestos, un sexto y cuatro triunfos. “Fue una satisfacción haber llegado a la última carrera con seis puntos de ventaja en las posiciones y ganar la clasificación previa, serie y la final”, afirmó Casarino. Le comentamos que no resulta nada fácil adaptarse de un auto con techo y casi el doble de pesado a correr con estos autos tan livianos y sobre ello puntualizó: “En esta temporada ya dimos cumplimiento a tres fechas puntuables, donde gané en dos oportunidades y me mantengo primero en las posiciones con nueve puntos de ventaja. Pienso que todos los autos para competir tiene sus secretos, que van quedando develados con el correr del tiempo. Particularmente los autos con techo son los preferidos de la mayoría de los aficionados, pero comenzando por el karting y luego siguiendo por los monopostos, según la mayoría de los entendidos, son considerados como los verdaderos autos de carrera, donde se forman los pilotos”. Sobre el final, agradeció a todo su grupo familiar, a la gente que le brinda su auspicio, a los amigos: Rubés Nicita, Ale Leguizamón, Rivero, Prato, a Roberto Mender, y su equipo por el auto que le entregan, a los amigos del Club Unión de Quilmes, y a todos los que lo alientan.