Testigo de esta crisis es Nicolás Alejandro Suárez. Su padre de 72 años falleció de un infarto tras esperar "una hora y media la ambulancia, que nunca llegó". Como si fuera poco, la vivienda de la familia se encuentra a cuatro cuadras del Hospital Isidoro Iriarte.
"Vi, junto a mi esposa y mamá, cómo mi padre se moría", relató Nicolás trasmitiendo un sentimiento de impotencia.
A la vez, recalcó que "había llamado al 911, de donde me contestaron que le dieron los alertas al sistema de emergencias, que nunca las respondió".
En la misma línea, el vecino declaró que "este hecho transcurrió a la madrugada. Mi viejo llegó a la casa, decidió acostarse en su cuarto, pero minutos después, empezó a exclamar que le dolía el pecho hasta que se desplomó cerca de la puerta de la calle. Había sufrido un infarto de miocardio".
"Necesitábamos ayuda. En la calle hacía mucho frío y no había muchas personas allí. Llamamos a una remisería para que lo trasladen hasta el hospital; sin embargo, se negaron a dar una mano", describió.
Posteriormente, reveló un dato que hiela la sangre: "Nuestra casa está a cuatro cuadras del Hospital Iriarte. No le encuentro explicación a la demora, no le encuentro explicación al por qué no llegó la ambulancia a salvarle la vida a mi papá".
Los interrogantes sin respuestas de Nicolás se acentuaron al explicitar que "la zona posee calles con pavimento, es el Centro".
Ante esta grave situación, decidió radicar una denuncia en la Fiscalía número 9 de Quilmes, de la cual no hay ninguna novedad "debido a la feria judicial".
"No puede ser que el sistema de emergencia de Quilmes funcione tan mal. Este problema provocó la muerte de mi papá", subrayó.
La demora que mata
Consultando a otros vecinos, Nicolás Suárez transmitió que "no es la primera vez que la demora de una ambulancia no logra evitar una muerte ".
"Un frentista que residía a pocas cuadras de mi casa murió de un infarto. Es un caso calcado al de mi padre, pero con la diferencia que era un ambulancia privada", dijo.