Las ansias de progreso se transformaron en bronca y desilusión para los vecinos del barrio El Socorro, de Quilmes Oeste, donde el Municipio inició un esperanzador plan de obras de asfalto que -luego de unas semanas- fue abandonado por falta de fondos, motivo por el cual las calles de tierra quedaron en peor estado que antes; a punto tal que los propietarios se vuelven rehenes en sus propias viviendas cada vez que llueve.
Son más de 30 las cuadras que quedaron sin asfaltar en el vecindario, pertenecientes a calles 347, 347 Bis, 348, 348 Bis, 349, 382, 382 Bis, 383, 383 Bis, 384, 384 Bis, 385 y 385 Bis. En noviembre del año pasado, la Municipalidad dejó listas para pavimentar 20 de ellas, para lo que tuvo que excavar el terreno y luego colocaron tosca especial que contiene arcilla. Pero cuando debían comenzar la pavimentación, la empresa contratada por el Municipio de Quilmes abandonó las tareas.
El Quilmeño realizó una recorrida por el barrio y dialogó con los vecinos, quienes expresaron su desilusión y, al mismo tiempo, relataron las dificultades que afrontar por el estado en el que quedaron las calles. "Vivo acá desde el año 82. Entre los vecinos fuimos rellenando con tierra para que puedan pasar los autos. Ahora cavaron todo eso y quedó el suelo resbaladizo, como una especie de pantano lodoso. Si llueve no puedo salir de mi casa, porque tengo una prótesis en la espalda y no me quiero caer", relató Marta Ramos.
"Cuando llevo todos los días a mis hijos a la escuela llegamos embarrados. No se puede ni cruzar las calles. A veces les pongo bolsas en las zapatillas para que no se les arruinen", describió Liliana Fernández, otra vecina.
En representación de todo el vecindario, un grupo fue en las últimas horas al Palacio Municipal a exigir la finalización del plan de obras. "Nos dijeron que se habían quedado sin plata, pero que ahora llegaron recursos de Nación y van a reactivar los trabajos. Lo único que espero es que hagan los asfaltos de hormigón y no nos tiren esas capas de brea con piedra que, a los pocos meses, se destruye", afirmó Alejandro Manccini.