Quilmes era consciente que un triunfo lo ubicaba al menos hasta esta tarde como el único líder de la Primera B Nacional. Por eso no se dejó amilanar por la visita a Isidro Casanova y marcó territorio desde el principio al final frente a Almirante Brown. Con paciencia e inteligencia, superó por la mínima diferencia al rival de turno con un nuevo tanto de Fernando Telechea y de esa manera alcanzó los 39 puntos en la tabla de posiciones, dos unidades más que el trío de equipos que conforman River, Rosario Central e Instituto de Córdoba.
El conjunto que conduce Ricardo Caruso Lombardi fue elegante para manejar la pelota y si bien en la etapa inicial careció de contundencia a partir de las fallas en la definición y la buena labor en el arco de César Monasterio, el visitante mostró todo su repertorio que lo estipuló como uno de los máximos candidatos a recuperar su lugar en la máxima categoría del fútbol argentino. El pilar para que el transcurso del encuentro se diera a favor del Cervecero fue producto de las apariciones de Miguel Caneo. El Chino manejó la pelota con cautela, fue preciso en los pases y logró desnivelar prácticamente en cada oportunidad que se le presentó frente a la defensa del adversario.
Así fue como surgió la chance más clara del primer tiempo cuando el ex Boca gambeteó y lúcido le cedió el balón con un toque en profundidad a Corvalán, quien se proyectó por la banda izquierda y envió un centro que Mansilla no pudo conectar con solvencia cuando el arco estaba libre. Poco antes, al que le ahogaron el gol fue al máximo artillero del elenco quilmeño. Telechea empujó la pelota en la línea luego de un córner y el árbitro Diego Ceballos lo anuló por off side. Corrían apenas quince minutos. El visitante era más, proponía un mayor caudal de chances y sólo equivocaba la puntada final.
Por el lado de la Fragata, el plantel se tornó deslucido, muy lejos del nivel expuesto en esa cancha algunos días antes cuando igualó en 1 ante River, donde puso en jaque al Millonario en gran parte del duelo. En esta oportunidad, los dirigidos por Blas Guinta mostraron cierta antipatía hacia el ataque. Concentrados en la última línea, cada vez que salían en pos del arco rival, la vista se nublaba. Sin embargo, el local construyó un cerco que evitó claridad a su contrincante. Eso lo argumenta la opción que tuvo Martínez. Luego de un centro, el uruguayo ensayó una chilena que se fue muy desviada.
Apareció el goleador
En el complemento todo parecía correr por la misma senda cuando Martín Cauteruccio quedó sólo ante el arquero después de una falla en el fondo del Mirasol. Pero el delantero definió suave y le permitió a Monasterio reponerse rápidamente. Desde allí, aquella lucidez que insinuó Quilmes se fue desvaneciendo al notar que lo que propuso en el campo de juego no se plasmaba en el resultado. Impaciente, impreciso, desesperado, el visitante entraba de a poco en el terreno que mejor le cabía a Almirante.
El partido se tornó trabado, con mucha fricción y escasa habilidad. La presión crecía y la necesidad de un triunfo se hacía imperiosa. Y cuando Caruso buscaba en el banco de suplentes alguna modificación en el trámite -sacó a Cauteruccio y ubicó a Germán Mandarino-, el que volvió a responderle con efectividad fue Telechea. A falta de quince minutos para el cierre del compromiso, el atacante bajó con categoría un pelotazo de Martínez y le ganó la posición a la defensa rival para definir con solvencia ante la salida del arquero. Así, Quilmes sumó una victoria que lo dejó sólo en la cima a la espera de lo que suceda en el resto de la fecha.