Fue una noche a puro gol. Defensa y Justicia estuvo cerca de generar una sorpresa en la que fue la jornada más importante de su historia. En el estadio Ciudad de La Plata empató 3-3 con River y demostró su categoría frente a un rival que perdió la oportunidad de quedar como líder del torneo de la Primera B Nacional. El festival de los festejos estuvo dividido, pues Matías Díaz, Funes Mori, en contra, y Bustamante gritaron para el local, mientras que un doblete de Trezeguet y el tanto inicial de Ocampos sellaron un partido en el que sobró la emotividad.
No fue bueno el comienzo del Halcón, que se vio sorprendido por un error en la salida cuando Ferrón quiso tocar suave en el fondo y la presión de Ocampos hizo que le quedará la pelota al juvenil, quien definió en gran forma ante la salida del arquero. Corrían apenas dos minutos. Pero la respuesta fue rápida para el local. Píriz Alves no logró conectar a la perfección en la puerta del área chica un centro y se perdió el empate.
Sin embargo, la presión continuó. En un ida y vuelta constante en el que los dos equipos aportaban por su lado cada una de sus virtudes, Matías Díaz tomó la batuta y convirtió un golazo inesperado. A los diez pretendió mandar un pelotazo a la deriva y las fallas en la reacción del portero Vega lo ayudaron, pues se le coló en el segundo palo. Era el 1-1. Apenas en un rato el partido mostraba una constante intensidad y volvía velozmente a la paridad.
El juego no daba respiro. Defensa y Justicia imponía su fortaleza, sus ganas, la capacidad para generar un quiebre en el andamiaje del rival. El funcionamiento del Millonario, en vez de profundizar la ventaja a partir de las equivocaciones del adversario, absorbió sus propios problemas. Se cegó. Cayó en un pozo su nivel y el Halcón tomó vuelo por sobre esa situación. Bustamante se hacía dueño de la mitad de la cancha y desde allí distribuía con inteligencia.
Precisión, necesidad, autoestima por el cielo. Esas vertientes sostuvieron el rendimiento de los de Florencio Varela, que a medida que pasaba el tiempo sumaba confianza y desperdiciaba chances para ponerse arriba en el tanteador. La más clara llegó al promediar la etapa inicial cuando López desniveló por la banda derecha, sorteó la marca y remató fuerte para que se luciera el arquero. Defe era más y obnubilaba a un River que solamente apeló a las estocadas de Alejandro Domínguez para dejar libre a Cavenaghi.
Polémicas
Y no fue el Torito quien tuvo la más clara para el visitante sino el uruguayo Carlos Sánchez, quien aprovechó un pase certero del Chori y frente a Perafán en vez de definir con inteligencia optó por pasarlo y tirarse en el área, algo que el árbitro Pompei desestimó. 120 segundos después, la polémica se trasladó de área. Otra vez López remató desde lejos y Vega repitió su buena actuación, pero el rebote le quedó a Píriz Alves, que fue golpeado en un encontronazo con el guardavalla y el juez prefirió terminar el primer tiempo sin inconvenientes.
En el complemento ingresó David Trezeguet. Y en la primera pelota que tocó puso el 2-1. Minutos antes era el Halcón el que se perdía un gol imposible de errar con Rearte. No importó eso. Al instante, Funes Mori, en contra, cabeceó y decretó el empate. ¿Quedó ahí? En lo más mínimo. El local no se amilanó, fue por el triunfo y el tanto apareció. Píriz Alves hizo una jugada magistral en el área, desbordó y envió un centro dejando desorientado a su marcador. En el medio apareció libre Bustamante que estaba en el momento justo y en el lugar indicado para estampar el sorpresivo 3-2.