Fermín Gauna, el sacerdote de la parroquia de Quilmes, expresó que "se ve una mejoría y hay más trabajo". "Noto en la gente que tiene más posibilidades de vivir mejor, sin descartar que hay una pobreza que viene de años. Tengo una mirada de que estamos mucho mejor que en otros tiempos".
Asimismo, el párroco destacó que "mucha gente estuvo desde las 0 horas" esperando, al tiempo que agregó: "La idea es convertirnos para tener la mirada desde Dios, volver a tener las causas por los pobres. Hay gente que vino a pedir y otros a agradecer. Es una de cal y otra de arena".
Mueve montañas
En Florencio Varela, cientos de fieles llegaron hasta la parroquia ubicada en la intersección de las calles Atalaya y El Zonda, en la zona de Kilómetro 26. Lo mismo ocurrió en la iglesia de Berazategui que se encuentra en la calle 151, entre 6 y 7.
Como cada 7 de agosto, en los templos se vivieron verdaderas fiestas católicas, motivadas por la devoción de los vecinos que, una vez más, dieron muestra de que la fe mueve montañas.