Cuatro goles de diferencia, para reflejar la distancia entre un equipo y otro. Una victoria para empezar a reconciliarse con su gente, luego de los dos traspiés iniciales de este 2011 jugando en la barranca quilmeña. Tres puntos que sirven para volver a meterse en zona de clasificación para el reducido que otorgará una plaza a la Promoción. Dos actuaciones satisfactorias, una más lucida, que constituyen una minirracha de triunfos para recuperar la ilusión de enderezar una campaña irregular. Esta versión juvenil de Argentino de Quilmes, apenas matizada con la veteranía de Guillermo Rodríguez y el mayor rodaje en Primera de Emanuel Ibáñez y Cristian Tello, aplastó a Yupanqui y se prepara para afrontar dos compromisos de riesgo con equipos que pelean arriba (Deportivo Riestra y San Martín de Burzaco), que pueden significar una remontada anímica y futbolística si los resultados acompañan. Las victorias ante Cañuelas de visitante y la del sábado pasado, con un contundente 4 a 0, regeneran la ilusión para los dirigidos por Fernando Rizzo, que luego de aquel exitoso final de año, arrancó mal en el reinicio del torneo y volvió a sembrar dudas sobre sus posibilidades de pelear por algo. Si bien las expectativas para el actual torneo no eran las mejores, por historia, el Mate está obligado a ser protagonista en la Primera D. La tempranera conquista de Jonathan Da Luz trajo tranquilidad, para encarar el partido con mayor confianza. Entonces, se vieron algunos minutos de buen juego, en el que pudo haber ampliado el marcador, ante un Yupanqui que apeló al juego brusco. De todas maneras, para justificar la diferencia entre ambos equipos, en el final de la primera etapa, Hernán Centurión metió el segundo, dejando la sensación de historia liquidada. Sin pasar demasiados sobresaltos, por la pobreza exhibida por el rival, Argentino controló las acciones, se dio tiempo para ciertos lujos y cuando pudo, amplió el marcador con un golazo desde afuera de Cristian Tello y otra vez sobre la hora, con un tanto anotado por Gonzalo Vivanco, el artillero que venía con la pólvora mojada y por ende, había sido relegado al banco de suplentes. Una actuación que no dejó dudas, despejó algunos fantasmas y le permitió al conjunto de la barranca recuperar parte del terreno perdido. Falta un largo trecho por recorrer y mientras tanto, el entrenador Fernando Rizzo hace hincapié en que no hay que perder de vista el objetivo principal, que no es otro que consolidarse entre los que entran al reducido y de ser posible, conseguir la mejor ubicación. Entre lastimados de ocasión, lesiones que merecen larga rehabilitación, situaciones desgraciadas (el ataque a Ramón Borda, que ya se sumó al grupo) y reducción del plantel, Argentino ha atravesado distintas circunstancias complejas que fueron llenando de contratiempos al equipo. En consecuencia, busca tranquilidad y buenos resultados para solventar sus aspiraciones de dar pelea, ya que hace rato que el ascenso directo dejó de estar en los planes.