Para afrontar semejante desafío reveló que se está "entrenando fuertemente". "Estoy empezando a pedalear para lograr un buen estado físico", explicó.
Su historia
Juan Pomponio comenzó a escribir a los 29 años y ahora, con 47, ya publicó 5 poemarios, dos novelas y tiene diversos proyectos por concretar. También viajó por América Latina para compartir sus trabajos literarios, mientras planea perfeccionarse en su mayor pasión: la literatura.
Este poeta, afincado en Ranelagh, expresó que "siempre me gustó el dibujo y la pintura, y de repente empezaron a venir las palabras, y ahora ese es mi camino, mi vida. Hay un momento en el que uno tiene que hacer un salto y entregarse a lo que ama, y trabajar sin esperar nada, porque el que no espera nada recibe mucho. Yo escribo porque amo la literatura".
El poeta indicó que ha leído mucho y que sus escritores preferidos son Murakami, García Márquez, Suskind, y Carlos Ruiz Zafón: Pero también le apasiona la filosofía oriental a través de Krishnamurti ó Aurobindo, indicando que "de ellos aprendí y sigo aprendiendo".
Además de dedicarse a la literatura y a andar en bicicleta, Pomponio también da clases de yoga y meditación. "El yoga es bueno para el cuerpo y para la mente, yo siempre resalto la parte espiritual, y no lo confundo con lo religioso, es diferente, es buscar el camino interno, la serenidad", dijo.
En 2002 su poemario Salvaje obtuvo la distinción honorífica nacional en el Instituto Literario Horacio Rega Molina, en La Plata. Allá por 2007 recorrió varios países sudamericanos, llegando hasta Venezuela. Debido a esa experiencia escribió su libro Buseando Sudamérica, "porque viajé en bus", explicó y ahora busca una editorial para publicarlo.
Travesía
Ahora, al combinar sus dos pasiones, la poesía y el cicloturismo, Pomponio se lanzó a lo que denomina "una travesía ciclo poética", recordando que viajó desde Ranelagh hasta Capilla del Monte, Córdoba, y llevó junto a él sus escritos. "Fui por varios pueblos del interior, me recibieron en casi todos los municipios y las alcaidías; yo iba dando charlas, con los libros a cuestas, con la bicicleta cargada. Fue una experiencia hermosa", remarcó.