Casi todos fueron, en grupos, a sus viejas aulas para sacarse fotos en sus ubicaciones históricas. Entre las más recordadas docentes que pasaron por el establecimiento estuvieron Martha Cerullo, Chacha Castro, Borelina de Melzi, Blanca Von Kluges, y las 'señoritas' Mirtha, Josefina y Margarita, quienes instruyeron a miles de pibes varelenses.
El olor a chocolatada
Los ex alumnos, ya calvos, canosos y más gordos, recorrieron el viejo patio (donde se encuentra el mástil), el patio cubierto (en el que se realizaban todos los actos), las aulas y hasta la cocina en donde la memoria emotiva permitió recordar instantáneamente el olor a la leche chocolatada que se disfrutaba en cada mañana de invierno.
Miles de anécdotas se recordaron en cada rincón; cada uno aportó lo suyo, como Armando, de la promoción '79, quien al encontrarse con la señorita Margarita le avisó que no tenía chicle para evitar el castañazo que, en aquellas épocas, era casi habitual. La señorita Margarita también fue la creadora del sistema del campanazo al finalizar el recreo: "En el momento en que la campana sonaba una vez -recordó Claudio Correa- había que quedarse quieto en el lugar; la segunda campanada era la orden para ir a formar antes de regresar al aula".
Más anécdotas
También hubo tiempo para recordar "los partidos de fútbol que jugábamos en el patio cubierto con una pelota hecha con una bolsa de tutucas llena de papeles", o el sistema de control inventado por la señorita Dora: "Cuando debía dejarnos solos en el aula -contó Mariel Lestelle- elegía a un alumno para que anotara en el pizarrón a los que se paraban y hablaban... por supuesto, nunca se anotaba a nadie".
Cien años de una escuela de barrio y un festejo que, entre lágrimas y sonrisas se cerró con una promesa de un próximo encuentro convocando a los que no estuvieron en este histórico reencuentro.