"Los ladrones sustraen lo que quieren, ya sea celulares, billeteras, joyas, entre otros elementos y no te queda otra que darles", describió, quien además añadió asustada: "Si te resistís corrés más riesgo de que te hagan daño, hay que recordar que están armados".
Por otro lado, explicó que otros de los objetivos de los delincuentes son los comercios del barrio: "Los ladrones también asaltan a los negocios de cualquier manera".
En relación a este tipo de hechos, recordó una historia que la tocó bien de cerca: "Mi hermana tiene un comercio, un minimercado bien de barrio, el cual fue escenario de varios robos. Una vez ingresaron un grupo de delincuentes y le dispararon a mi sobrina. No la mataron de milagro".
Además, acusó que en reiteradas oportunidades "ingresan al local un grupo de mujeres que, mediante artilugios, sustraen los elementos que tenemos para la venta. Son las famosas mecheras".
Para evitar mal tragos, los comerciantes adoptaron una medida preventiva y polémica. "Aplican el derecho de admisión a potenciales clientes", enfatizó María, precisando que "no dejan entrar a gente desconocida, en actitud sospechosa, y directamente a quienes reconocen como delincuentes".
"Es una medida que lamentablemente tienen que aplicar, hay muchos que tienen miedo, y están realmente cansados", transmitió.
Sin embargo, afirmó que la prohibición en el ingreso les trae consecuencias porque "algunos individuos, al ver que no lo dejamos ingresar, insultan o rompen los vidrios".
Los delincuentes
María confesó que las personas que delinquen en la zona "son en su mayoría menores de edad y que se encuentran en estado de drogadicción".
"Además gran parte de ellos no son del barrio sino de Villa El Trece y Villa La Sarita. Ellos roban acá y se esconden en ella", localizó.
Finalmente, solicitó no sólo medidas de seguridad "sino que necesitamos medidas de contención social, estos adolescentes tienen que estar en los colegios estudiando".