En el caso del máximo artillero de Crucero del Norte (diez goles), la situación está más encaminada. El delantero ya mostró su buena predisposición y sus ganas de llegar al club, e incluso ayer arribó a Buenos Aires junto a su representante para definir las cifras de su contrato.
Como si esto fuera poco, la salida del conjunto misionero ya está acordada entre los presidentes de ambas instituciones, Aníbal Fernández y Julio Koropeski, de buena relación entre ellos. Por lo tanto, no sería descabellado que la llegada del Pinti al Cervecero sea de carácter inminente.
El tema de Ovelar es diferente. El goleador del Juan Aurich, que convirtió 17 goles en el torneo local y uno por Copa Sudamericana, manifestó públicamente que quiere jugar en el fútbol argentino. Sin embargo, desde la dirigencia del elenco peruano aseguraron que el delantero no está en venta. Por eso, el Decano deberá negociar un pase, cuya mitad pertenece al Aurich y el 50 por ciento restante a la suegra del futbolista.
En tanto, para concretar el fichaje de ambos guaraníes, el club primero deberá desprenderse de uno de los tres uruguayos del plantel (Sebastián Martínez, Matías Pérez y Joaquín Boghossian) para liberar un cupo de extranjero.
Entre esos últimos tres nombres, a pesar de su intención de quedarse, el principal apuntado es Boghossian. El director deportivo Pablo Quatrocchi confirmó que hay una lista de prescindibles que abandonarían la institución, entre la que se encuentra el atacante oriental. En la nómina también figuran Leandro Benítez y Juan Manuel Lucero, aunque no se descarta que haya más nombres.
Sin públicoEl Cervecero jugará a puertas cerradas por la primera fecha del Torneo Final luego de que la APreViDe disponga que la parcialidad local no asista al Estadio Centenario como castigo por los incidentes varios que se produjeron en el último partido del Inicial ante River.
La decisión, tomada diez días después del encuentro, tiene un gusto agridulce. Si bien es cierto que el club perderá el aliento de su gente y el dinero de la recaudación, se sabe que la sanción pudo ser peor. Lo negativo es que el duelo en cuestión es ante Rosario Central, uno de los equipos que también lucha por la permanencia.
Cabe recordar que la medida fue tomada por el compromiso ante el Millonario, donde el juego debió ser parado en tres oportunidades. Primero por un botellazo que impactó en el hombro de Germán Delfino, luego por la pirotecnia desplegada desde la popular local y, finalmente, por un gas lacrimógeno que habría sido accionado sin intención por un policía y generó desmanes en los simpatizantes de Quilmes.