En el caso de Ernesto Alvarez, las cosas parecían encaminadas. Tras un recorrido por las instalaciones del Estadio Centenario, el club había logrado un acuerdo con el jugador mediante la firma de un precontrato para el préstamo de Pinti, quien incluso había manifestado sus ganas de pasar al Decano.
Sin embargo, un asunto interno en Crucero del Norte, institución a la que pertenece el atacante, mantiene las negociaciones trabadas. El elenco misionero no acepta desvincularse del futbolista sin un resarcimiento económico y se espera que una gestión del presidente Aníbal Fernández con su par Julio Koropeski, con quien tiene buena relación, termine de resolver este asunto.
De todos modos, mientras ese tema no esté resuelto, pinta difícil que el jugador pueda convertirse en la primera incorporación de Quilmes. Como si esto fuera poco, el goleador paraguayo es la principal alternativa de Gimnasia de La Plata si llegan a frustrarse las negociaciones con Mauro Matos, lo que también agrega algo de incertidumbre.
Por el lado de Roberto Ovelar, la principal dificultad se da en territorio peruano. Los popes quilmeños no se meten y dejan negociar al jugador para que su club lo deje en libertad de acción. Sin embargo, un dirigente del Juan Aurich ratificó que eso no ocurrirá y para que el Búfalo se aleje del conjunto deberá haber de por medio una rescisión de contrato.
Por ese motivo, las principales novedades sobre la llegada del otro delantero guaraní que busca el Cervecero llegarán desde Chiclayo, donde se encuentra la representante y suegra del jugador, Gladys Galeano, negociando la mitad de la ficha, cuyo dueño es el cuadro inca.
En conclusión, el equipo dirigido por Blas Giunta aún no puede reforzarse en la parte que más necesita, ya que sólo convirtió 14 goles en 19 fechas, y sus goleadores sólo marcaron dos tantos. Justamente, los apuntados cuentan 27 gritos entre ambos: Ovelar marcó 17 en el Descentralizado peruano y Alvarez sumó 10 en el último semestre en la Primera B Nacional.