En junio de 2015, seis meses después de que se cumplieran doce años del crimen, el asesino fue detenido en La Plata. Gracias a un diario digital de esa ciudad, José se enteró que el homicida de su hermano había sido detenido. Al otro día fue a consultar a la Fiscalía, donde le dijeron que el sujeto había estado detenido sólo una semana, porque su abogado había pedido la prescripción de la causa.
"El Juez Martín Nolfi dictó sentencia avalando la prescripción. El Estado nunca me avisó de su detención, legalmente hubiéramos contado con cinco días hábiles para apelar la prescripción, derecho que no pudimos utilizar", aseveró.
Dejar una huella
Al elevar su voz en reclamo, José busca algo más que justicia: "Quiero que el caso de mi hermano sirva para otras personas que están en la misma situación que yo, para que no se queden calladas ante los atropellos del Estado. Los jueces y fiscales tienen que trabajar, para eso les pagan".
En el año 2003, durante el festejo de cumpleaños de uno de sus cuatro hermanos, Víctor Velázquez recibió dos disparos en el abdomen que le provocaron la muerte. "Salió en defensa de sus amigos, porque esta lacra (padrastro) les estaba apuntando con un arma en la fiesta de mi cumpleaños. No midió su acción y trató de frenarlo. Mi hermano tenía un corazón gigante y por eso le pasó eso", recordó con dolor José.