04 de septiembre 2013 - 10:15
Exigen limpieza para que no se rompan asfaltos nuevos
Vecinos de Bernal Oeste reclamaron al Municipio que envíe a las cooperativas para ejecutar tareas de mantenimiento, ya que desde la inauguración de las nuevas arterias -hace un año- nunca se hicieron esos trabajos.
exigen limpieza para que no se rompan asfaltos nuevos
Los nuevos asfaltos del barrio 24 de Marzo, de Bernal Oeste, corren serio riesgo de romperse por el estancamiento de agua producto de la falta de desagües pluviales, motivo por el cual los vecinos reclamaron que el Municipio se encargue de la limpieza de la zona, para evitar que las recientes obras sufran alteraciones y generen complicaciones.

En concreto, los propietarios propusieron que la Comuna destine personal de las cooperativas para realizar las tareas de limpieza. "Es una lástima. Estuvimos tanto tiempo con calles de tierra que -ahora que pavimentaron- queremos que no se deterioren" las carpetas asfálticas, manifestó Damián González, vecino y comerciante que vive frente al complejo de viviendas sociales conocido anteriormente como el asentamiento Total Gas.

Se trata de una serie de arterias que fueron asfaltadas hace alrededor de un año, pero particularmente dichas obras no incluyó la construcción de bocas de tormenta, lo que se convirtió en la principal causa de las inundaciones en el vecindario.

En este sentido, González remarcó: "Desde que terminaron trabajos nunca pasaron a limpiar. Esto es un desastre. Sería muy bueno que manden a trabajar a los cooperativistas, nosotros incluso podemos aportar las bolsas y otros materiales para que hagan el mantenimiento". "Se junta el agua -continuó el hombre- en muchas esquinas. De a poco se ve como se están rompiendo las calles que hicieron nuevas", remarcó.

La lluvia, adentro

Algunas de las calles más conflictivas son Ragucci y 191, aunque lo peor sucede en 190, entre Pedemonte (Zapiola) y 191, porque allí confluye toda el agua que baja del barrio en una pequeña arteria que se satura fácilmente.

En ese sector, los vecinos se aterrorizan ante cada pronóstico de tormenta, ya que el agua de lluvia, generalmente, ingresa hasta sus casas. "Las casas más bajas son las más perjudicadas. El agua viene bajando y se les mete, porque todo viene a parar acá", describió Daniela Ríos, quien explicó que "hicieron las calles con inclinación para que el agua baje por la calle 190 y termine en Zapiola", donde si hay sumideros. "Si llueve mucho, Zapiola también se inunda. Los vecinos la cortan para que los colectivos no hagan 'olas' hacia las viviendas", agregó la vecina.

Si bien el Municipio informó que el día 17 de Agosto hubo un operativo de limpieza, este medio confirmó que la mayor parte de las calles estaban sin mantenimiento.