Según Flores, los improvisados electricistas cobran "entre 200 y 600 pesos por cambiarlos de fase". "No son operarios de Edesur, a muchos los conocemos porque siempre están en la esquina", remarcó.
Además, la vecina consideró que "resulta muy peligroso" el trabajo que hacen, porque "no toman todos los recaudos necesarios".
La atención, también pésima
En otro orden, María Rosa Flores subrayó que "el servicio que nos ofrece Edesur es realmente pésimo, ya que nos cortan la luz por largas horas o, directamente, nos bajan la tensión".
Como consecuencia de este problema, los vecinos muchas veces deben tirar la comida, no pueden lavar ropa en sus casas y, en algunos casos, directamente no pueden bañarse. "Para higienizarme tengo que ir a la casa de un familiar", sostuvo Flores, quien se dirigió a las oficinas de Edesur en Quilmes para exigir una solución.
Sin embargo, recibió "maltrato" por parte de la persona que le tomó su reclamo. "Me dijeron que tenía que ir hacia las oficina principal del
Ente Regulador de Electricidad, en Capital Federal", contó y, luego, agregó: "Sólo me dijeron que me tome un colectivo y vaya para allá".